lunes, 15 de agosto de 2011

La yuxtaposición de la estupidez en la raza humana

El verdadero limbo reposa,

En mi ignorancia de soñar y vivir,

El real mambo del insomnio duerme,

A donde nunca podrías despertar.

En realidad.

Mis recuerdos se personifican en su debida emoción,

Eso te hace ver bien,

Eso te hace ser.

Quizás no es bueno admirar,

La psicodelia de cualquier atún,

Quizás es bueno contemplar,

El nudo de pájaros dentro del arbusto.

Parece que el viento tiene la culpa,

El empuja nuevas arenas constantemente,

¿Y eso?

Acaso…

¿No es nada?

Se penetran en las pupilas,

Exfoliando la pus de nuestro mar,

Hacia nuevas piedras para empaparlas,

Para rebalsar y hundir su fuerza,

En lo que ya se hizo arena,

Barro, comida de peces,

Para ser pus,

Materia fecal,

Alimento para humanos,

Repuestos de aire acondicionado,

Maquinaria vomitando humo oscurísimo,

Tuercas oxidadas, pezuñas,

Alimento para humanos nuevamente.

jueves, 14 de julio de 2011

Tu sonido

Escupo toneladas de sangre,
Cada vez que me bordean tus pupilas,
No entiendo el punto mismo,
De un dibujo mal cuadrado.

Escucho constantemente tu aroma,
Ese sonido que entra en mi nariz,
Escupo nuevamente la sangre,
Y extraño no tener tu pelo,
Extraño no estar ahí dentro,
La sangre sigue cayendo,
Se hace benevolente junto al eco,
Su mística liquida se escucha a si misma,
En el despertar de su explosión divina.

Sería tan onírico si creo,
Que vuelves a agarrarme las manos,
Por que en el mismo recuerdo,
Que alimenta este sueño sin escrúpulos,
Los acordes se desacomodan,
Y crean en cada uno de tus dedos,
Un ritmo distinto,
Como tu mente.

Y muestra cada acorde de carne,
Una melodía que brilla entre lo oculto,
Sus colores se desprenden,
Y vuelven a unirse,
Se desploman de estructura,
Para volver a formarse.

Se acompleja uno que otro ruido,
Hasta que se anima a entrar,
Vuelvo a escuchar ese olor,
Y no has pasado tan cerca,

¡Mierda!

La sangre está en mi tobillo,
Y todavía no has venido,

Presiento que cuando llegues,
Esta sangre ya estará seca,
Y todas las moscas chupandome,
Me harán un poco más bello,
Ese día,
Entre niveles de un nuevo orden,
Tendremos el grato momento,
De sentirnos vivos de nuevo,
En la simple y eterna conexión,

Ese día el sonido solo será,
La secuela de tus últimos ruidos.

miércoles, 29 de junio de 2011

Jajajaj

Me entremezcle en la neblina,
Y viajé;
Nuevos cosos de prostiastutos empresarios,
Lugares donde una salida es más deprimente que la misma ida,

¡Si!

Aunque uno no pueda creerlo.

Catarsis, alcohólicos, putas de la ironía.
Imitaciones estéticas de Sergio Denis,
Librando papeles a cambio de alucinaciones sin drogas.

Concepto del cuero sintético,
Amor por los frutos transgénicos,
Católicos aclamando el exilio,
Del semen recreando al Vesubio.

Sus caras eran tan tristes sonriendo por un pedazo de circo,
Prefiero haber sido puta dijo mi sobrina,
Que ser una puta paga,
Siete años quizás tenia,
Y no entiendo por que hoy en día:

Treinta y ocho cromosomas “menos”
Son los nuevos quince.

Comiendo bananas inmaduras,
Nos dimos cuenta de las ironías,
La estupidez se comprende,
Evolucionando en ella misma,
Calculo.

El estigma crucial de la fuente,
La iluminación de las victimas de la reciente invasión,
Fuera lo que sea para cualquier comensal,
Fuesen entupidos brotes de señal,
Fuesen las tremendas cosas que descubrimos con el pasar de un minuto.

No importa el andén erróneo,
Importa el comportamiento,
Importa no darnos cuenta,
De que al dedo lo siguen metiendo,
De que al margen lo siguen cruzando.

lunes, 23 de mayo de 2011

Tan pelotuda

No es que me gustes,
No es que cumplas con la estética,
No es una ironía,
Mucho menos es amor.

Es que...

Cada vez que sonríes,
Rebalsa de placer mi espíritu,
Se intensifica en uno mismo,
Me hace recordar a cuando orino,
Mientras las cosquillas llegan hasta mi garganta,
Me doblo y estrujo hacia un costado.

No es algo tibio,
Ni mucho menos frío,
Será entonces la cuestión,
De que tengas el poder de volver a soñar.

Son estos tiempos tan bélicos para aprender a pensar,
Son tan bélicos los pensamientos de tener su creencia en el tiempo.

Es que una ayuda nunca escucha,
Es el Dios que predomina,
Podemos rogar,
Podemos besar o golpear,
Escalar, descender,
Salirnos del alma,
Del convencionalismo cuadrado,
Podemos escupir todo el hedor de la fija realidad.

!Podemos lograrlo todo!
Sin si quiera haberlo aprendido,
No entiendo tantas cuestiones,
No explico el misterio del ser,
A menudo me cuestiono,
La receta del elixir,
La simetría de lo menos algebraico.

A menudo me vomito el pecho con las dudas que me brindas,
Y no entiendo si es la carne o la verdura,
Es un ácido que nunca escapa,
Es un ácido que se impregna en mi pecho,
Es un acto sagaz y colorinche,
Sin tintes de ningún arco iris,
Con la esencia pura de tu bilis,
Honrando cierta presencia en los lastimados de mi paladar,
Llegando hasta mis oídos,
Me invade por las entrañas la magia de no entender.

Escupo fuegos malignos,
Se acrecientan al pulmón con ironías,
ME brindas entre tus cejas,
El mito de la materia prima,
Me escurro entre tus pestañas,
para poder ver la vida.

Siguen cayendo colores,
En cataratas sobre este labio inferior,
No te habría robado el beso,
El estirado, anticuado momento,
de no ser que no haya sido,
El no indicado y surreal momento.

No entiendo ciertas cuestiones,
Las rayas y sus hermanos no pueden seguir igual,
Aquel costado incandescente se ilumino en su desgracia.

Estúpidos monos derramaban,
Todo su amor en las capsulas,
Tan sintéticas y simétricas,
Que el cuerpo no quiso entender.

No pudieron penetrar el alma,
Pues lo fácil se había mostrado,
Como costumbre de su pensamiento.

Pobres idiotas.
Dichosos intelectuales,
Alejados de su evolución,
Aliados a su intima demolición.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Inyectable

300 mg


En tu extremo corazón lagarto,
Esculpimos los trece vientos,
Raspando tu carcaza anunciabas,
La mentira de seguir vivo,
La gran verdad de nuestras muertes.
.
Seremos siempre los súbditos,
De lejanas y nuevas estadías,
Vinculado a desiertos de barro,
Mimetizado con las nadas del lugar.

Las propias cadenas acuchillan,
Ese único brillo de luna negra,
Sin dejarnos respirar,
Sin dejarnos alardear.

Corriendo por dentro de todos,
Deducí la miseria del aire,
Descubrí lo más oscuro del agua,
Y toda la crueldad de la tierra.

Las cabezas de los peces bailaban,
En las tripas de sus serpientes,
Alabada la ironía,
De romper las leyes impuestas,
Alabado sea el misterio,
De vivir siempre preso,
Alabado sea su poder,
Que nos sodomiza entre sus sonidos.

Alabada seas dominación,
Por descifrar todas mis cuestiones,
Alabados sean lo crueles,
Que nos guían al vacío.

viernes, 8 de octubre de 2010

Diluvio de insensatez

Rozando el cielo por opios,
Experimentan sus sinestesias,
Al fumar los oréganos.

Tanto cliché, tanta dicha,
De la imagen desnutrida.

Envuelven,
Encierran al grupo,
De seres sociales.

Aplastan al unísono,
Para no dejar respirar,
Cometiendo la insania,
Se ríen de la normalidad.

Archivando en su escombro gris,
La información que llena sus ecos.

Somos rehenes de su idea,
Nos disfrazan uniformados,
Nos entintan con sus pinceles,
Y no podemos escapar.

Creen que la ira es monstruosa,
Pero el monstruo es más sensible.

Cuando aprende a romper,
Los lienzos.
Cuando arruinamos la pintura,
Es cuando se acercan,
Por miedos de transgresión.

Que se callen las campanas,
Ellas traen el Apocalipsis.

No hablar, no hablar,
No reír, ser moral,
No ser un ser,
Ser un bloque,
Al que puedan colorear,
No a la luna,
Ni a los soles,
Adiós planetas,
Adiós galaxia.

domingo, 12 de septiembre de 2010

La cuestión magnética

Es irrefutable que tus pestañas no vomiten la sal;
Cuando ella te entrevera,
En ese aroma del cian,
Que arrepiente a las pupilas.

Las venas ya tiemblan, se colapsan al amor,
Una serpiente de hierro,
Había tragado mi esencia.
Su amor, su éxito,
La volvió a estas tierras,
A mis propias entrañas y vísceras.

Sus lágrimas fueron mi espanto,
Por nunca poder recibirlas,
Por no poder nunca percibirlas.

La cáscara quiebra dentro del hueso,
Y deja salir los borregos,
Afronta al miedo su inocencia.

Con el poder del silencio,
Esquiva charcos de infiernos.

Una oda quiso comerme,
Llevarme hasta sus paredes,
Su amor quito la franquicia,
La convirtió en un sentir,
En una memoria eterna.

Aunque la nieve llegue estos días,
A derretir al mismo fuego,
Su amor se envolverá siempre,
Aniquilando a las demás serpientes.