martes, 7 de febrero de 2012

Dios se vino en mi cara II



La humanidad que sacrifica,
Más de un Jesús en ayuno,
¿Cuantos más quieren matar,
Para aprender a pensar?

Ya hemos perdido al científico,
Al músico,
Al mechudo,

¿"Cuanto" Jesús más sacrificaremos?

¿Que esperará el humano
Para abrir esa mugre de encéfalo?
¿Que mas esperará
Para hacer uso de la conciencia?

No importa estar en el Cairo,
O en el puto norte Argentino,
Somos todos iguales,
Y las mismas capacidades tenemos.

Pero hace falta pensar,
Y este mundo tan oprimido,
Con sus drogas audiovisuales,
Llevando la vida de los niños,
Destructivas sustancias en píldoras,
Llevándose la de adultos,
Inventándole otro margen,
Prometiendo arreglar sus pasos en pozos,
Embobando el ejército de conservadores,
Para que cada vez mas se aprovechen.

Si algo me he dado cuenta tarde,
Es que las cosquillas se sienten más cuando uno las hace,
Que cuando se la hacen a uno.

¡Y que he demorado en descubrir!

Seguiremos en el futuro matando a cada hermano,
Respetando a todos los diablos,
Menos al verdadero.

Deberíamos incendiar cada infierno,
Aumentarle más fuego,
Por que a cierta temperatura,
Todo imitador del diablo.

¡Se quema!

Y llorando ruega,
Y es ahí cuando se le orina el rostro,
Por el bien de los demás,
Por beneficio del mundo.

Y es ahí cuando aparece,
Esa dicha de inquisición,
Y te torturan,
Te humillan,
Y te matan.

Y todos por los que has muerto,
Se siguen tocando las bolas,
Leyendo revistas burdas,
Vendiendo el sueño,
Su sueño,
Tu sueño,
En publicidades de lencería. 

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